martes, 7 de febrero de 2012

Más allá

¿Discriminar? ¿yo? no, yo no dejo marginada a esas personas 'empollonas', 'sabelotodo' o 'cerebritos' o como quieran que le pongan de mote. Una persona de esas es como un dulce, una tarta, un pastel, una magdalena, una gominola, una chocolatina; algunas veces pueden tener mala pinta por fuerta, pero por dentro están estupendos. Existe un lugar que se llama el país de la imaginación, donde en la tienda de la esquina venden unas gafas con las que puedes ver las personalidades de los demás, si es buena o es mala, qué es lo que siente esa persona. Me gustaría tener miles de esas gafas para dárselas a la gente que en vez de pensar con la cabeza, piensan con los ojos, y ven lo que quieren ver.

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